Métodos para pintar los hay muchos. Todos valen si se practican con
entero conocimiento.
La técnica pictórica que aplico es más bien sencilla. El que tiene
un don normal, puede
practicarla fácilmente obteniendo buenos resultados. Conseguir
muchos colores con pocos tubos es ideal. No aplique en el lienzo ningún color sin
mezclarlo. Yo mezclo el color en cantidad muy reducida de tal manera que contínuamente se
forman nuevos tonos. Estos tintes difieren siempre de suerte que se obtienen variaciones
en la
misma paleta de colores. La pintura se mezcla en el centro de la paleta. Si se
necesita otro
matiz de color, se pone la nueva pintura al lado de la parte yo mezclada.
Entonces mezclo
poco a poco en la dirección de la mixtura ya hecha. Cada vez que preparo
un nuevo tinte,
trabajo dirigiéndome hacia la mixtura anterior. Así se consigue una rica
paleta con muchos
matices de tonos.
Un lienzo que se empieza pide poca pintura. En efecto, si la capa de imprimación
se aplica
espesa, no se podría poner otra capa antes de que se secara la primera, lo que
haría imposible
la continuación del trabajo. Al principio se emplea un pincel plano y
ancho de 3 a 7 centímetros
de seda blanca o cerdas de jabalí. El color no se diluye con
"medium" o esencia de trementina.
Se puede diluir sólo si se usan pinceles
finos o y oo. En este caso, se emplea la pintura como
tinta, para pintar por ejemplo ramas
de árboles, tallos de hierba o heno.
El lienzo puede elaborarse de tal modo que los aceites que humedecen el color,
penetran más o
menos en el fondo, lo que permite la puesta inmediata de otra capa sin que
se mezclen las capas
de color. Para preparar el lienzo uno mismo, hay que operar de modo
siguiente:
Ud. necesita tela virgen (tejida doble de preferencia), cola de piel, polvo de
creta. Primero el
lienzo se tiende ligeramente en el bastidor hecho a escuadra. Tome usted
en cuenta que la tela
se encoge en 10% cuando se moja al momento de la elaboración. Por
lo tanto los grandes
tamaños (desde los 60 x 70 cm) se deben tender ligeramente. Una vez
que la tela está tendida,
la preparación del fondo se hace en tres fases.
-Primera fase: El aceite que se encuentra en el color se puede poner pura
en la tela. Pues para
evitarlo hay que cubrirla con una capa de protección compuesta de
agua de cola de 70 gramos
cola por litro de agua. Para obtener agua de cola, usted tiene
que poner de remojo los granos
de cola durante una noche. La cola calentada no
cocida- y removida se disolve fácilmente.
El agua de cola se aplica sobre la tela con una
brocha ancha.
-Segunda fase: Se lija la primera capa cuando está bastante seca. Entonces se
agrega creta en
polvo al agua de cola, es decir 3/4 de litro de creta por litro de agua.
Esta mezcla se aplica sobre
la primera capa.
-Tercera fase: Después de que la segunda capa esté seca, lijar otra vez
ligeramente. Agregar
creta al agua de cola que no contiene más de 40 gramos de cola por
litro de agua. A un litro
de agua de cola se pueden agregar a lo menos 2 litros de creta.
Así se obtiene una papilla que
es bastante líquida para aplicarse cómodamente para
recubrir la tela con una capa de unos
milímetros. Esta tercera capa puede lijarse tan
pronto como esté seca. Primero lijar con papel
de lija gruesa y luego con fina. Las
mezclas tienen que recalentarse para preparar las distintas
capas antes de aplicarlas.
Cuidar de que la temperatura se quede debajo del punto de ebullición.
La mayoría de las marcas de pinturas ofrecen sus colores a distintos precios,
desde los más
bajos hasta los más altos. Muchos son los pintores que piensan que tienen
que usar la pintura
más cara para conseguir los mejores resultados. ¡Nada de eso! Hay
sólo que emplear la pintura
adecuada. En efecto, la pintura cara contiene mucho pigmento
(materias colorantes) y poco
relleno come creta, cera de abejas y corcho. Esta pintura de
fuerte potencia colorante tiene sólo
por objeto aplicaciones finas, por ejemplo para
velar o neutralizar los colores fuertes. Muchos
quieren a veces utilizar el cuchillo
paleta y untan la tela con pintura espesa. Las pinturas caras se
cascarán pronto por
falta de materia de relleno mientras las baratas tienen bastante cuerpo para
mantener la
papilla en perfecto estado.
Importa también saber que las propiedades de algunas materias colorantes no
admiten manipulación errónea. Así el blanco de zinc no se destiñe, sino tiende a
requebrarse. El blanco
de titanio al contrario es elástico, pero se da un tinte amarillo.
El blanco de titanio pues conviene
para el fondo mientras el blanco de zinc es muy
apropiado para las capas superiores. Yo utilizo
siempre el blanco de "cremser"
que combina las propiedades ventajosas de ambas materias
colorantes anteriormente citadas.
Se queda inalterada a condición de que haya una buena capa
de pintura.
Mi paleta de colores se limita a los siguientes quince colores:
Azul Sèvres
Ultramarino obscuro (azul)
Tierra de sombra tostada (marrón)
Sienna tostada
Amarillo Nápoles
Cadmio naranja
Verde permanente
Blanco
Verde esmeralda
Tierra de Sienna
Amarillo indio
Cadmio rojo obscuro
Morado
Negro
Carmín obscuro
Con estas materias colorantes, es posible crear todos los colores.
Empleo poco pinceles o brochas para pintar. Hay que aconsejar tener a su
disposición otro
ejemplar de cada tamaño: uno para los colores claros y otro para los
obscuros, evitando así tener
que limpiar el pincel. A mí me gusta más trabajar con
brochas planas de 3 a 7 cm, con una marta
o una imitación de 10 mm., una de tamaño cero
y un tirador (con pelos largos de 3 cm n° 4).
Coloque Ud. la tela siempre a nivel y perpendicularmente y pintando en la
naturaleza no deje
nunca la luz del sol sobre la tela. Se pinta siempe en circunstancias
medianas, nunca bajo luz
radiante, pues la luz que ilumina un cuadro dentro de la casa
tampoco es perfecta. Una obra de
pintura tiene que hacerse expuesta a una luz menor de la
del lugar donde esté colocada.
Pintando un paisaje, uno debe cuidar de que el horizonte ne se encuentre en el
medio del cuadro,
sino a 1/3 o 2/3 de la tela. Si al contrario aparecen en la obra
árboles altos o casas próximas, el
horizonte tiene que estar representado más bajo que
en la realidad. De encontrarse el horizonte
siempre a la altura de los ojos, un árbol o
una casa lo dominaría, pero el mismo árbol o la misma
casa no parecería tener más de
dos a tres metros de altura con el horizonte puesto alto. Con
cielo obscuro, el paisaje
debe ser claro y al revés a cielo claro, corresponde paisaje obscuro.
Así se obtiene el
contraste indispensable para la autenticidad y el rigor del conjunto. Además
todo lo que
se encuentre en el fondo tiene que ser pintado indeciso como perfiles vagos- tanto
en forma como en color. De tal manera se podrá conseguir perspectiva dentro de un
paisaje. El
primer plano tiene que formar contraste: una pradera en primer plano puede
representarse muy
obscura en lo bajo del cuadro con arriba una parte verde clara. En una
palabra: mucho contraste
en primer plano, poco en el fondo.
Es muy bueno saber que el color cambia según el fondo sobre el que está pintado.
El tinte
naranja es radicalmente otro en un fondo blanco que en uno verde. Una pincelada
verde dada
en fondo rojo es otra que en uno blanco. Azul sobre amarillo naranja da un
tinte mucho más
caliente que azul sobre blanco. Pongo siempre una capa (el fondo) roja
obscura debajo de
todo lo que tiene que representarse verde, como árboles y pastos. El
fondo de ladrillos y tejas,
lo pinto verde obscuro y el de los cielos amarillo naranja
caliente.
Se puede conseguir un buen resultado con un color gris hecho de ultramarino azul,
tierra de
sombra tostada y blanco. Si una obra se percibe algo pesada, sus bordes se
pueden rozar
delicadamente con gris puesto seco con una brocha de 7 cm. Lo último que
pongo son los
puntos luminosos (amarillo napolitano, blanco o naranja) que dan vida al
cuadro. Insertar una
rayita debajo de un puntito luminoso amplia el efecto.
Lo importante es que no todo sea realizado en detalle. En efecto, es fácil que
poco a poco se
haga monótono y aburrido ver cada día un mismo conjunto de una tapia
cuyos ladrillos se
elaboraron en sus particularidades. Mejor es pintar nítidamente unos
ladrillos y esbozar los
otros. El mismo espectador completará la imagen y se imaginará
ver todos los ladrillos.
El pintor debe resistir a la tentación de querer poner inmediatamente en la tela
lo que ve. En
primer lugar tiene que estudiar la estructura y observar la disposición del
sujeto. Divido la
realización de una obra de pintura en tres fases.
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