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La mirada de Léon Engelen

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León Engelen nació en 1943 en Bree (Bélgica). Creció en un
ambiente rural aún
inalterado rodeado de encantadoras granjas típicas de la región. Siempre tuvo alma
de creador aunque de niño no pareciera tener predisposición particular a la
pintura.
Sin embargo, observaba e interiorizaba todo lo que veía. Sin darse cuenta, estaba
"cargando las baterías". Poco a poco fue penetrando la realidad y
madurando, lo
que le permite ahora revivir las cosas de anta-o en sus cuadros.
Engelen dice que para realizar un cuadro, son necesarias dos personas: el pintor y el
espectador. El artista es el que inicia la creación; el espectador es el que la
termina.
Cuando esta doble mirada existe, es decir cuando el espectador completa la obra
del pintor, el cuadro se hace realidad. En la pintura tradicional, la interacción se
desenrolla a nivel de la imagen. El espectador espera ver una imagen en la que
pueda creer y que evoque para él un mundo completo. En la pintura abstracta, por
otra parte, el encuentro entre el pintor y el espectador se produce a nivel de las
ideas. El cuadro abstracto es sobre todo la representación de una idea. El pintor
abstracto trabaja para un público que piensa en forma abstracta. Esta interacción
es
importantísima. Sin ella no hay arte; no hay más que un artista.
León Engelen llevó cursos en la academia de pintura durante varios años. En 1968
se salió de ella porque quería seguir un camino distinto. La tendencia artística
seguida en el mencionado centro de estudios le parecía tener muy poca relación
con la pintura; sólo se le permitía trabajar con rodillo y producir manchas. En
1974,
Engelen empezó a pintar sobre lienzos con tiza. El mismo prepara el lienzo porque
le da más posibilidades. La pintura es absorbida de inmediato por la base de tiza lo
que permite seguir pintando encima enseguida. Se trata de una técnica muy antigua,
pero que cayó en desuso hace unos cien años.
León Engelen se inspira de la realidad. Ve un tema, comienza a pintarlo y al pintar
añade elementos hasta que lo que ha visto se transforma en lo que desea ver. Y
todo lo que el pintor ve puede hacerse cuadro. De inmediato, tiene la visión del
dibujo, de la composición y de los colores que va a emplear. Lo que es más, todo
lo ve como un posible tema. Es su única manera de mirar, inclusive cuando ve
cosas aparentemente insignificantes que no las piensa pintar jamás.
La obra de Engelen retoma la tradición de los pintores de animales y de paisajes de
los siglos pasados. Lo que hace no es muy distinto, aunque no pueda apoyarse en
ningún grupo. En el pasado, los pintores formaban corporaciones unidas donde se
intercambiaban técnicas e ideas. Engelen tuvo que hacerlo todo solo, lo que le da
un carácter especial. Tampoco había hasta el momento ningún pintor especializado
en la representación de ladrillos y tejas, que es un tema omnipresente en los
cuadros
de Engelen.
A su juicio, el arte de la pintura seguirá su propio camino y por eso no tiene sentido
el tratar de encauzarla en una dirección determinada. Son más bien los disidentes,
aquellos que no hacen más que actuar según su propia inspiración, los que serán
esenciales para el futuro. Engelen no sabe si él pertenece a aquel grupo. Pinta lo
que
piensa tener que pintar, haciéndolo lo mejor posible. Sus cuadros, el público
sencillamente los aprecia o no.
Por ahora Leon Engelen vive y trabaja en Molenstraat 105, 3570 Alken
(Bélgica). |
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